30 millones de pesos y un Consejo Escolar que sólo busca quedarse con “la caja”
El Consejo Escolar de la ciudad recibe por año alrededor de 30 millones de pesos, los cuales son administrados por el Presidente y el Tesorero, quienes son elegidos por sus colegas en votación. Ellos pueden hacer prácticamente lo que deseen ya que las leyes les permiten moverse con comodidad en sus funciones. Así fue como las mismas autoridades que hoy lo manejan (Guillermo Correa y Raúl Carabajal) incurrieron en 29 irregularidades durante el año pasado, y parece que en este superaron su propia marca.
Mientras se espera la Dirección General de Cultura y Educación de a conocer los resultados de la auditoría convocada hace 10 días, salió a la luz la primera revisión que se le hizo a las cuentas del Consejo Escolar durante la gestión Bruera.
Allí, el grupo interventor encontró 29 irregularidades, y dentro de ellas varias comprometedoras, que dejarían sin el cargo a más de un funcionario si el hecho hubiese llegado a la justicia.
Un simple ejemplo es el que se detalla en la cuenta Servicios Alimentario Escolar, en donde un Autoservicio (de María Ángel Formoso) y una Casa de Comidas (“Santa Anatolia”) recibieron compras por 186 mil pesos en 10 meses. A su vez y por si eso fuera poco, todo lo facturado (en boletas tipo “C”) por ambos comercios, excede el límite de la categoría del monotributista.
Por otra parte, se encuentra una sobrefacturación en la compra de 898 resmas de hojas y en la recarga de 20 cartuchos. Según detalla la auditoría, la recarga de los cartuchos fue facturada a un precio unitario de 235 pesos; mientras que por la compra de las resmas se facturaron 13.187,60 pesos.
A su vez, y por más increíble que parezca en la compra de Alimentario Escolar, las facturas y los remitos aparecen con diferencias, es decir que se sobrefacturan las compras. Por ejemplo en la compra para un almuerzo, se sobrefacturaron más de mil pesos (1.092,79), tal como lo demuestran las factura N° 0001-00001862 y el Remito N° 0002-00004557/4561/4569.
Otra irregularidad que merece ser destacada es el gasto en la reparación de 10 heladeras y la compra de “cocinas y heladeras”, por montos de 12.577,68 y 14.655,05 respectivamente, las cuales fueron pagadas con la Cuenta Fondo Compensador que sólo se debe utilizar para obras de infraestructura.
Finalmente, las innumerables contrataciones directas que se hicieron, sin verificar que las empresas figuren dentro del Registro de Proveedores del Estado, si las mismas están inscriptas en Ingresos Brutos, si cuentas con la Habilitación Municipal del comercio, si tienen un comprobante de inscripción en la AFIP, si pagan el Monotributo, entre otras falencias, son las que completan cada una de las 29 irregularidades que se encontraron en octubre de 2008, cuando el Auditor General Gustavo Duran junto al Director de la Auditoría General de Gestión, Bernardo Galinelli, revisaron las cuentas del Consejo Escolar local.
Hoy parecería que aquella requisa no sirvió para nada, ya que a menos de un año, nuevamente la provincia interviene el organismo encargado de controlar la educación pública en la ciudad porque sus funcionarios están más preocupados en hacer caja que en preservar los establecimientos y darle una buena educación a los jóvenes, que son el futuro del país.
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