Acceso denegado
El Intendente Pablo Bruera está atravesando uno de los peores momentos en su relación con el Gobernador Daniel Scioli. El vínculo que comenzó a desvanecerse cuando Scioli decidió no nombrar a funcionarios municipales en la provincia, se profundizó con la polémica auditoría dentro del Consejo Escolar, el caos de la nocturnidad, la municipalización del Estadio Único y el lanzamiento del espacio kirchnerista en la ciudad de la mano del ex intendente Julio Alak. Alberto Pérez y un rol complicado>>
Cuando se anunció que el gobernador Daniel Scioli no participaría “por problemas de agenda” del acto kirchnerista que organizaron Julio Alak, Carlos Castagneto y Guido Carlotto, y que contó con la participación del ex presidente Néstor Kirchner y un sin fin de funcionarios nacionales y provinciales, el intendente Pablo Bruera respiró tranquilo; pero cuando al día siguiente la imagen en los diarios mostraba a un Scioli sonriente junto a Kirchner, Balestrini, Alak y compañía, todo cambió.
Si bien la decisión que tomó el gobernador de no aceptar a funcionarios municipales dentro del Gobierno bonaerense, en medio de los cambios de ministros y secretarios que se propiciaron, ya había comenzado a distanciar las aguas, la tensa situación se profundizó, al punto tal de que hoy, nuestro intendente tiene prohibido el ingreso a Casa de Gobierno y el diálogo con los funcionarios de mayor rango dentro de la gestión provincial.
Aunque la situación fue corrompida por el Jefe de Gabinete, Alberto Pérez (íntimo amigo de Gabriel Bruera), quien se mostró días atrás junto al intendente en la reunión que definirá los pasos a seguir para la celebración del Bicentenario de la Patria, y el secretario general de la Gobernación, José Scioli, quien intenta avanzar con la venta del ex Mercado Regional, esos fueron casos excepcionales, ya que difícilmente vuelvan a repetirse -al menos por ahora-.
Sólo basta con mirar las declaraciones y las noticias que salen a la luz en estos días para profundizar y comprender aun más esta pelea entre los funcionarios.
El caso más paradigmático es seguramente la nueva auditoría realizada al Consejo Escolar de La Plata, por “irregularidades” en el manejo de los fondos. Este tema hizo aparecer declaraciones cruzadas de ambas partes: por un lado el municipio denunciando al ministro de Educación Mario Oporto de querer “ensuciar” al bruerismo, y por el otro lado con las indudables pruebas que dan cuenta de manejos económicos poco claros dentro de la órbita del Consejo.
Pero a su vez, surgieron temas como la municipalización del Estadio Único, que divide las opiniones entre provincia y municipio; los problemas con la nocturnidad y el exceso de alcohol y drogas en los jóvenes, que igualmente son parte de la disputa de poder que hay entre el Intendente y el Gobernador, quien se siente dolido por la manera en que Bruera se ha intentado acercar y luego distanciar del kirchnerismo/peronismo.
Un último hecho que agudizó esta relación fue la reunión que mantuvieron a espaldas del Gobernador de la Provincia, el Intendente de Tigre, Sergio Massa, el ex titular de ARBA, Santiago Montoya, el ex secretario de Asuntos Agrarios, Emilio Monzó y Pablo Bruera, para pensar en el post-kirchnerismo, y que oportunamente fue anunciada por este medio.
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