Nunca escuchó la respuesta
Los barrios han quedado totalmente desilusionados con Pablo Bruera, ya que el actual intendente, dedicó toda su campaña proselitista a recorrer la periferia de la ciudad, pero al momento de gobernar se olvidó de los pedidos de los vecinos. Hay algunos que se preguntan "¿Para que recorrió los barrios si terminó haciendo el Presupuesto Participativo para conocer las necesidades de la gente?"
Increíblemente, a pesar de que Pablo Bruera, consultó casa por casa, tocando los timbres, las puertas y golpeando las palmas; al momento de asumir como intendente tuvo que realizar el Presupuesto Participativo para conocer la realidad de los barrios.
Tras haber sido durante casi cinco años, el candidato más firme, en el afán por llegar a la intendencia, Pablo "Agosto" Bruera, conversó con cada uno de los vecinos, a quienes les preguntaba: qué estaba mal en el barrio, qué deseaba tener y no tenía, qué se podía cambiar para mejorar la calidad de vida de los vecinos, y hasta cómo lo veían a él cómo político. Hoy muchos recuerdan el diálogo que tuvieron con el entonces candidato y se ríen -por no llorar- sobre su modo de actuar.
Medio timidón, cabizbajo, pero sumamente charlatán, el intendente con un gran apoyo de un sector periodístico de la ciudad, fue consiguiendo los votos necesarios para ganar una elección. Y así fue, cómo el 10 de diciembre llegó a ser lo que tanto quería -o al menos aparentaba querer-: intendente de La Plata.
Muchos en ese momento pensaron: "después de tanto recorrer la ciudad ahora debe tener un buen plan de gobierno". Pero ahora, a casi siete meses del cambio de conducción, aquellos han cambiado de pensamiento, y se preguntan: "¿Para qué caminó durante meses los barrios de la ciudad, haciendo encuestas, relevando informes y presentando sus proyectos si cuando llegó a ser intendente no hizo nada de todo ello?"
Esta es sin duda una pregunta que sólo el intendente podría responder a los vecinos, que comienzan a impacientarse ante la falta de medidas municipales, tendientes a mejorar la ciudad.
Pero hay otra postal que para muchos quedará en el recuerdo y es aquella que narraba el tan utilizado: "Bruera camina". Ya que desde que entró al Palacio de calle 12, sólo un par de veces se lo vio sin el Renault Megane cinco puertas gris y sin el Volkswagen Gol Country rojo.
Si bien antes trabajaba un solo día a la semana, cómo todo parlamentarista, hoy al parecer no tiene "tiempo para perder" en los barrios, es más ya casi ni los pisa.
Si bien algunas voces han dicho que tiene miedo de ir porque prometió miles de cosas y todavía no hizo nada, hay otras que aseguran que en cuanto vaya, todos le van a cuestionar para que hizo las preguntas si después se olvidó de las respuestas.



