“Queremos ayudar pero no nos dejan”
El zoológico de La Plata sigue dando que hablar. Primero fueron las amenazas que recibieron los empleados de parte de "un director"; después la seguidilla de muertes que sufrieron los animales, lo cual puso en duda la labor del titular de veterinaria. Ahora organizaciones ambientalistas aseguran que conocen los causantes de las muertes, pero que nadie los escucha.
La muerte de 16 animales en el Zoológico municipal ha llevado a que distintas organizaciones ambientalistas decidan tomar cartas en el asunto e investiguen sus causantes. La referente de la Protectora de los derechos de los animales (Prodea), Elba Tiburzi, apuntó a que la gran cantidad de gatos domésticos que hay en el lugar, puede ocasionar la toxoplasmosis; enfermedad que padecían dos canguros y un wallaby al momento de morir.
"Hay que atraparlos, practicarles todos los análisis que sean necesarios y llevarlos a otro lado", agregó Tiburzi sobre las acciones que se deberían ejecutar para controlar a los felinos que deambulan por el Zoológico; y sostuvo a su vez que en las próximas horas voluntarios de esa entidad tratarán de establecer la cantidad de gatos que conviven allí dentro.
Indagada por el Diario Hoy, sobre la posibilidad de dialogar con el director del espacio, Daniel Arregui, la defensora de los derechos de los animales expresó que a pesar de las insistencias "jamás" fue atendida.
Pero Tiburzi, no fue la única que acusó la falta de interés demostrada por Arregui para buscarle una solución a la problemática que se presenta en el Zoológico. El secretario general de la Organización proteccionista integral de la vida animal (Opiva), Marcelo Moreno, también afirmó que "las autoridades del zoo tendrían que convocar a las entidades proteccionistas"; y de manera tajante agregó: "queremos ayudar pero no nos dejan".
Esta preocupación surge a raíz de la "falta de controles" que hay en el lugar. En donde anteriormente se denunció la ausencia del titular de veterinaria, Guillermo Cotter; a quien se lo acusó de "visitar cada quince días" a los animales, cuando en verdad se requiere un control diario para proteger a las especies.
A su vez hay un dato que ha impulsado la rápida acción de las organizaciones ambientalistas y es que el único canguro australiano que sigue con vida padece la toxoplasmosis, lo cual podría conducirlo a una muerte anunciada si no se lo trata con el debido cuidado.
La lista de muertes dadas a conocer hasta el momento es de 16: 10 flamencos, dos canguros, un wallavi, dos rinocerontes blancos y un lobo marino.



